A todas nos ha pasado alguna vez. Cuando la vida te dio la espalda y te metió el dedo en el culo. Ese forro que te encanta te está haciendo la vida imposible. La venís remando como una condenada y la cosa no va ni para atrás ni para adelante. Pero hoy no vamos a hablar de ÉL, vamos a hablar de lo que EL nos llevo a hacer, a lo que nos condujo. Su nefasto comportamiento incide en nosotras y nuestro amor propio. Sumergida en ese mar de desesperación, necesitas a toda costa, que alguien te levante en peso, que algún ser antropomorfo te levante el ánimo. Y das el manotazo de ahogado también conocido como EL EX. ERROOORRRRR
Como el que te tiene a mal traer no te da ni 5 de pelota, vas a recurrir como una boluda al engendro de satán de tu EX, al REFRITO. Ese boludo por el que en su momento derramaste piletones de lágrimas y que ahora lo ves desde la distancia y te parece un renabo y no podes entender bajo que maleficio estabas cuando lo veías como tu San Martín cruzando los andes.
Este espécimen, como todo hombre, va en diferido y ahora se da cuenta de que vos sos la mujer de su vida, no entiende como te dejo ir, se desvive diciendo una sarta de pelotudeces como:
-Con vos era distinto.
-No conocí a nadie que me entienda así.
-Me acuerdo de todos los momentos que pasamos juntos y lo felices que fuimos (claro toda la mierrrda se disipo cual pedo en una canasta para vos no??? AMNESICO DEL CULO)
Rechazas una a una, las miles de invitaciones que te hace para salir, tomar algo, ir al cine. Otra vez noooo. Pero claro no contabas con este momento de debilidad, no contabas con que otro nuevo ser te este cagando la existencia y te veas obligada a caer en esta vil trampa. Y un día, ese que te quisiste muuuuuy poco aceptás la propuesta del EX…y…salís.
Te pasa a buscar en su auto nuevo. (Claro ahora tiene auto, cuando vos salías con el no movía el culo de su casa, vos te movilizabas cual delivery para todos lados, tren, colectivo, subte combinación A/B/C/H). Entras al auto. Te mira. –Estas cambiada, ¿¿estás más alta??- Te parece una pregunta medio extraña. Después de media hora de viaje en auto en la cual te la pasaste escuchándolo rememorar uno a uno los momentos que él considera magníficos de la vieja relación, llegan al bar.
Te bajas del auto y lo miras a él bajarse…y oh por DIOS, que le paso??
ENCOGIÓ. El pobre parecía que lo habían recién sacado de la centrifugadora. Había pasado del metro 70, al metro y medio en 3 años. Lo peor de todo esto es que al lado de él te sentías un MAMUT, un campeón de peso pesado. Esta vil empresa que estabas llevando a cabo más que subirte la autoestima te estaba haciendo sentir cada vez peor.
Mientras tomás algo con el, tu cabeza empieza a maquinar, deseas que bajo ningún concepto ninguna persona conocida te vea tomando algo con Froddo Bolsón. El esta chocho, habla y habla. Solo. Porque no hay tema, la velada se transforma en un cuestionario de encuesta en donde te pregunta por todos los aspectos de tu vida que el YA conoce. Y te das cuenta que lo que menos te interesa en esta vida es contarle algo de ella, o aun peor escuchar de la suya. Ya no tienen nada que ver el uno con el otro y teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente la idea del SEXO se está tornando un toque dudosa.
Junto con el bajón anímico que se apodera de vos por haberte metido en esta nefasta situación innecesaria, brota otro sentimiento, la CULPA porque lo estas claramente usando, y sumado a esa culpa te sentís una remil pelotuda, porque te hiciste la viva, la: me lo cojo y chau y ahora te queres volver la mujer invisible. Anclada en esa situación, terminas haciendo LA PORQUERÍA. Y si, lo llevas a tu casa y terminas en la cama. Lo peor pasa después.
LA FLASHEA.
Claramente mientras vos volabas por la estratosfera durante toda la cita el miraba otro película. Y en esa película ustedes al parecer ahora eran novios de nuevo.
Te das cuenta cuando cambia de usar tu nombre de pila para hablarte y referise a vos con el apodo correspondiente leáse -gordi, amor, chuchi, vida, pupi, mumu lalala- El creyendo estar en felicidonia de nuevo, vos BROTADA y buscando la manera de que se autodestruya o se convierta por arte de magia en un cuarto de libra…
Llega la mañana y lo ves anclado en tu cama, con tu pijama (que le queda grande), te lamentás por no haberle pedido un taxi cuando fue oportuno y te lamentás 54.353 millones de veces más cuando te dice –Hay, como me acuerdo de tus desayunos- con cara de baboso. Se lo preparas (la culpa te obliga) ya arrancando la mañana medio border, y lo despedís en la puerta de tu casa.
-Hablamos más tarde- te dice.
-Sobre mi cadáver- Pensás.
Y te vas a trabajar, pensando que por más que te re cabe la onda verde, diferís en algún punto con Greenpeace. RECICLAR a veces no esta tan copado.

Nooooo!! Boluuuuuuda!! Cuándo te metiste en mi cuerpo y no me di cuenta?
ResponderEliminar(Ojo, no llegue al garche, me tome el bondi en cuanto me calló toda la ficha... Y me lo vengo tomando con mucho humor jiji)