Hace ya unas 3 semanas que estas saliendo con él, como en todo principio de una relación, la vida es maravillosa, estas flotando en nubes de pedos de color, y toda la mierda del mundo te parece encantadora.
En la vorágine de la emoción hablas con el todos los días, te mensajeas hasta para contarle que comiste hoy y cuanto tiempo esperaste el colectivo. Claro que todavía no son novios así que está siempre esa cuestión de no saber muy bien de qué viene la cosa. Esta duda intransigente flota en el aire como una bruma de gas mortal y trae duras consecuencias. A nosotras nos suele poner a la defensiva. Lease. – Éste quien se piensa que es, si no aclaramos las cosas yo voy a hacer mi vida-. Ahí es cuando nos queremos hacer las iron metal y usamos la psicológica pedorra de “intentar” darle celos con algún idiota del pasado que desenterramos de las catacumbas de Tutankamón.
Pensamos que así le vamos a generar al estúpido que tenemos al lado el sexto sentido de perro que marca territorio. Cuando vea que otro nos está olfateando el culo va a venir corriendo a echarnos una meadita. Hoy la tecnología se pone a nuestro servicio cuando de llevar a cabo estos planes macabros se trata. Así que utilizamos una de las mas afanadas redes sociales para publicar algún comentario de alto contenido insinuador en el muro de un viejo amor con el objetivo de que sea leído. Pero no que sea leído por cualquiera, que sea leído por EL.
Los días pasan, de pronto hoy no recibiste el mensaje que el te mandaba todas las mañanas. Se habrá quedado dormido, salió tarde del trabajo, se le atragantó el perro, muchas opciones se te vienen a la mente… El día sigue avanzando y el mensaje que mandaste vos a media tarde no recibió respuesta. Empezas a… hiperventilar un poco. A todo esto ya llamaste a tu amiga 15 veces, para tejer y destejer como Penélope, lo que paso en estos últimos días. Sacás conjeturas. -YA ESTÁ boluda, SE CAGO TODO.- No me quiere más, conoció otra mina. Leyó lo que le puse a Pepito, y se pudrió todo. No me quiere ni ver.
Ahí le mandas mensajes, uno tras otro, preguntándole donde esta, porque no te contesta, SI LE PASA ALGO.
Tenés literalmente los ovarios en la garganta, llegó la noche y 0 noticias. –Capaz le pasó algo- te dice tu amiga que ya no sabe que mierda pensar, entre las dos ya crearon 50 opciones posibles y por supuesto ninguna es buena. En el mejor de los casos está enojado y te está haciendo escarmentar, esta idea te sulfura y empezas como loca con mal de parkinson a apretar el botón de send del teléfono hasta dejarlo transparente. 15, 20, 25, llamadas pérdidas.
BROTE.
LLANTO.
A tu amiga: -Boluda, ahora cuando vea todos los mensajes y las llamadas me va a mandar a la mierda, no me va a hablar más por psicótica- LA CAGUE, LA CAGUE. Piensa que estoy con otro pibe y se está desquitando con alguna putita.
No hay consuelo.
12:00 am.
-Hola Bonita, estuve sin celu todo el día porque se me murió la batería. Me prestaron uno. A MI NO ME PASA NADA, vos estas bien?-
OBVIO que estás bien, lo que sí, no hay palabras que describan la IMPORTANTE BOLUDA, que te sentís.

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